sábado, 28 de noviembre de 2009

Geografia


Con una superficie metropolitana de 544 435 km² (675 417 km² con los territorios de ultramar), Francia se extiende sobre 1000 kilómetros de norte al sur y del este al oeste.
La Francia metropolitana limita con cuatro mares: El Mar del Norte, el Canal de la Mancha, El Océano Atlántico y el mar Mediterráneo, que además rodea la isla de Córcega. Posee además varios territorios de ultramar.
Clima:
En cuanto al clima, aunque Francia forma parte de la zona templada, con temperaturas medias anuales comprendidas entre 9º y 16º, ofrece un clima variado, resultado de la combinación de diversas influencias. La proximidad del océano favorece la suavización de las temperaturas en invierno, la casi ausencia de heladas y el frescor de los veranos y, por el contrario, el alejamiento del mar se traduce por la presencia de inviernos largos, y fuertes calores en verano. La influencia del Mediterráneo se manifiesta por inviernos suaves y cortos y por veranos torridos.





Literatura


La literatura francesa desarrollada en los siglos XIX y XX ha tenido un efecto particularmente fuerte en la literatura del mundo moderno, incluyendo el simbolismo, el naturalismo, las novelas-río del Balzac, Zola y Proust.

Romanticismo
El Romanticismo es un movimiento de reacción frente al neoclasicismo que, nacido en Inglaterra y Alemania, alcanzó a Francia lo mismo que a otros países europeos. Se exalta la imaginación, las pasiones y la visión personal del hombre y del mundo. Se manifiesta en la literatura ya en época napoleónica, con Madame de Stael y Chateaubriand (Genio del cristianismo). Predomina la novela, con autores como George Sand y el primer Balzac.
En poesía destacaron Alphonse de Lamartine (Las Meditaciones, Confidencias, de 1820) y Alfred de Musset (Las noches).
Se considera que el teatro romántico comenzó con el estreno de Hernani (1830) de Víctor Hugo, siendo considerado este último el maestro de la escuela romántica. Al año siguiente se publicaría la que posiblemente sea su obra más conocida: la novela Notre Dame de París.
Otras figuras del romanticismo francés son Alfred de Vigny, poeta, dramaturgo, y novelista, Alexandre Dumas (padre), creador de famosos folletines; y Théophile Gautier, igualmente dedicado a varios géneros literarios y gran defensor del Romanticismo.

Parnasianismo
La reacción contra el Romanticismo produce en la poesía la escuela parnasiana, cuya figura más conocida es Leconte de Lisle.

Realismo y naturalismo
Hacia 1848, se inicia la reacción contra el Romanticismo, al que se considera superado, originándose el Realismo, que dominaría la escena literaria hasta, aproximadamente, 1874. Propugna obras utilitarias, sencillas, que describan la realidad cotidiana. La novela fue su principal medio de expresión. Aunque el público de este arte seguía siendo burgués, ello no obsta a que se dejen caer críticas hacia esa misma burguesía que retratan. No obstante, el público lector había aumentado, y ello motivó una mayor difusión del periodismo y de las novelas, especialmente del tipo novela por entregas.
El movimiento realista está iniciado y representado entonces por Balzac (La comedia humana) y Stendhal (Rojo y negro), que se imponen como tarea la descripción en sus obras de la estructura de la nueva sociedad francesa de su época.
Después de la revolución del 48 y el eclecticismo consiguiente, el movimiento realista desemboca en un naturalismo más cientifista y empírico, en parte todavía burgués y en parte también crítico de la burguesía. La novela continúa siendo el género más destacado y los novelistas alcanzan un primer plano social. Autores representativos en Francia son Flaubert (Madame Bovary, 1856) y Maupassant.
Con Zola (Los Rougon-Macquart) se llega al naturalismo.

Simbolismo
El simbolismo se considera, en cierto modo, una reacción ante los excesos del naturalismo, y se origina en los años 1880. Significativo es el llamado “Manifiesto de los Cinco” (1887), que denunciaba la falta de ideal y de nobleza del naturalismo.
Poetas simbolistas son principalmente Verlaine, Rimbaud, Mallarmé y Apollinaire.

Sinopsis del Libro

Es la historia de un ambicioso joven de provincias que se enamora de una mujer casada sirvió a Flaubert para crear uno de los hitos estilísticos de la literatura universal, quizá su obra maestra, sin duda una de las novelas más perdurables de todos los tiempos. En la cubierta del barco que le lleva de París a su ciudad natal, Fréderic Moreau se quedará prendado de la belleza de la señora Arnoux, punto de arranque de las tribulaciones de un joven que sueña con alcanzar fama y fortuna y que, de regreso a París, frecuentará al señor Arnoux para estar cerca de su secreto amor.

Frédéric Moreau es un bachiller recién graduado en quien la madre tiene puestas todas sus ilusiones. Será un doctor, se casará con una mujer de buena dote y ascenderán socialmente. Tiene 18 años, cabellos negros y es guapo. Sale de su ciudad en 1840. En el barco que realiza la travesía, conoce al señor Arnoux, comerciante de arte y a su esposa, la señora Marie Arnoux, “mientras el arpista tocaba una romanza oriental que hablaba de puñales, de flores y de estrellas”. Frédéric se enamoraría profundamente de esta señora, va a ser su amor imposible: La primera visión que tuvo de ella “fue como una aparición, talle seductor, piel morena, dedos finos”. Con ella sentía que “el deseo de la posesión física desaparecía incluso bajo un ansía más profunda, en una dolorosa curiosidad sin limites”

Musica

En la música francesa desde antes del año 1000 se destaca el canto gregoriano empleado en las liturgias. En Francia se creó la polifonía. En la denominada Ars Antiqua, se le atribuye a Carlomagno el Scholae Cantorum (783). Los Juramentos de Estrasburgo es la obra lírica francesa más importante de la Edad Media, periodo en el que se desarrollan los Cantares de Gesta como el Cantar de Roldán. Francia fue la cuna de los trovadores en el siglo XII, así como del Ars Nova dos siglos más tarde. Durante el Romanticismo París se convierte en el centro musical del mundo y en la actualidad Francia mantiene un lugar privilegiado en la creación musical gracias a nuevas generaciones de compositores. Dentro de los exponentes de la música popular francesa, se encuentran figuras como Edith Piaf, Dalida, Charles Aznavour, Gilbert Becaud y Serge Gainsbourg.
Edith Piaf Charles Anavour






Gilbert Becaud Serge Gainsbourg.






Gastronomia

Tradicionalmente, cada región posee su propia cocina, caracterizada por los productos locales:

En el noroeste: la mantequilla, la nata, la manzana, el pescado y los mariscos, y la sidra;
En el suroeste: el aceite de oliva, el pato y las aves (el foie gras), las setas, el Coñac y los vinos tintos;
En el sureste: el aceite de oliva y la aceituna, las hierbas de Provenza, el tomate y las verduras mediterráneas, el pescado y los vinos rosados.
En el norte: la patata, la carne de cerdo, las judías y la cerveza.
En el este: la carne de cerdo, el foie gras, fiambres y embutidos, las patatas y las coles, la cerveza y el vino blanco.
En el centro: la carne de cerdo y de buey, fiambres y embutidos, las patatas y las setas, y el vino tinto.
Si en algo destaca la gastronomía francesa, a parte de por sus panes, sus quesos y su bollería, es por sus vinos y licores de todo tipo, desde el Burdeos hasta los espumosos de la región de Champagne. Son, además, típicos franceses y de producción nacional el Absenta, el Armañac, el Calvados, el Chartreuse, el Cointreau, el Coñac y el Pastis.








Arquitectura

En lo que se refiere a la arquitectura, los celtas dejaron su huella también en la erección de grandes monolitos o megalitos, y la presencia griega desde el siglo VI a. C. se recuerda hoy en la herencia clásica de Massalia (Marsella). El estilo romano tiene ejemplos en la Maison Carrée, templo romano edificado entre 138-161 a. C., o en el Pont du Gard construido entre los años 40 y 60 d. C., en Nimes y declarado patrimonio universal en 1985. En Francia se inventó el estilo gótico, plasmado en catedrales como las de Chartres, Amiens, Notre Dame o Estrasburgo. El renacimiento surgido en Italia, tiene su estilo arquitectónico representado magistralmente en el Castillo de Blois o en el Palacio de Fontainebleau entre otros. El arte barroco (también de origen italiano), y el rococó (invención francesa) tienen obras extraordinarias en Francia. Tal es el caso del Palacio del Louvre y el Panteón de París entre tantos otros. El modernismo o arte moderno en arquitectura abarca todo el siglo XIX y la mitad del XX, y en él Gustave Eiffl revolucionó la teoría y práctica arquitectónica de su tiempo en la construcción de gigantescos puentes y en el empleo de materiales como el acero. Su obra más famosa es la llamada Torre Eiffel. Otro grande de la arquitectura universal es Le Corbusier, un innovador y funcionalista celebrado especialmente por sus aportes urbanísticos en las edificaciones de viviendas y conjuntos habitacionales.








Bellas Artes

Las primeras manifestaciones provienen del arte prehistórico, en estilo franco-cantábrico. La época carolingia marca el nacimiento de una escuela de iluminadores que se prolongará a lo largo de toda la Edad Media, culminando en las ilustraciones del libro de Las muy ricas horas del duque de Berry. Los pintores clásicos del siglo XVII francés son Poussin y Lorrain. En el siglo XVIII predomina el rococó, con Watteau, Boucher y Fragonard. A finales de siglo comienza el clasicismo de un Jacques-Louis David. El romanticismo está dominado por las figuras de Géricault y Delacroix. El paisaje realista de la Escuela de Barbizon tiene su continuación en artistas de un realismo más testimonial sobre la realidad social de su tiempo, como Millet y Courbet. A finales del siglo XIX París, convertida en centro de la pintura, ve nacer el impresionismo, precedido por la obra de Édouard Manet. A estos siguen Toulouse-Lautrec, Gauguin y Cézanne. Ya en el siglo XX, surgen los fauvistas en torno a Matisse y el cubismo de la mano de Georges Braque y el español Picasso que trabaja en París. Otros movimientos artísticos se van sucediendo en el París de entreguerras, decayendo como centro pictórico mundial después de la Segunda Guerra Mundial.
En Francia la escultura ha evolucionado desde antiguo por diversos estilos, sobresaliendo en todos ellos: Prehistórico, romano, cristiano, románico, gótico, renacentista, barroco y rococó, neoclásico (Frédéric Auguste Bartholdi: Estatua de la Libertad), romántico (Auguste Rodin: El pensador), y los contemporáneos.
Pinturas de Edouard M.







Toulouse-Lautrec